NOTICIAS9 septiembre 2010 | www.elpais.com
La irresistible seducción del lado oscuro
Vampiros, hombres lobo, ángeles caídos, zombis, fantasmas, hechiceros... siempre han habitado en las librerías. A veces silenciosos. A la espera. Ocupando unas pocas baldas en un rincón de la tienda. Objeto de deseo exclusivo de adictos a la fantasía más oscura. Pero ha llegado su momento. Las criaturas del submundo han salido a la luz y tomado los lugares privilegiados de las librerías y conquistando al gran público.
26 agosto 2010 | www.que-leer.com
Danielle Trussoni: los angeles llegan al cielo editorial
Los zombis son antiguallas irrisorias y ridículas, melenudos que van perdiendo jirones de piel y de ropa cada vez que dan un paso, patosos que tienen que estirar los brazos grotescamente para no estamparse contra el suelo. Los vampiros se han convertido en criaturas decadentes que ya no asustan a nadie, copias malas de los mejores diseños góticos, pálidos alfeñiques que arrastran una mustia intensidad. Pero no es el fin. Afortunadamente, una nueva especie sobrenatural, más allá de lo humano, fabulosa y con atractivos y envidiados poderes, ha venido a gobernar en el universo de la fantasía. Y, desde su nueva posición de poder, mueve los sustanciosos hilos del comercio editorial. Más guapos, más altos, más rubios, más seductores, con mucho más gancho y encanto, limpios y distinguidos, los ángeles ocupan hoy el trono en el reino de los personajes de ficción. Y, entre ellos, los ángeles caídos son los más deseados. Divinos, celestiales y extraordinarios, arrastran una leyenda narrativamente muy jugosa. Un pasado que ha tomado Danielle Trussoni para vestir su primera novela, Angelology. En ella hay historia, religión, enigma y estructura de thriller, los mismos elementos que catapultaron al éxito a Dan Brown. Hay fábulas muy sabrosas sobre las que se levanta toda la tradición de la angelología. La más suculenta de todas es la que ubica el "primer cataclismo angelológico" en los tiempos del Diluvio. El desmelene de los ángeles caídos en la Tierra habría cabreado considerablemente a Dios, quien estaba especialmente molesto con Azazel, el líder de éstos, conocidos como los grigori o los Observadores, y que se encuentran en el origen de los Nefilim. La leyenda cuenta que fue Azazel el que enseñó a los hombres a forjar las armas de guerra y el que educó a las mujeres en la creación y uso de los pérfidos cosméticos. La respuesta de Dios para terminar con tanta iniquidad fue destruir la vida en la Tierra mediante una gran inundación, de la que solamente se salvarían Noé, su familia y siete parejas de cada especie animal. (...)
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